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“La teoría del todo todo” en Casa Gracia


El próximo martes 6 de junio, se representará en la Casa Gracia de Barcelona, la obra de microteatro “La teoría del todo todo“. Este montaje, protagonizado por Cristina Abad y Lara Vacas, forma parte del ciclo Microdegustación Teatral,  de este innovador hostel barcelonés ubicado en Passeig de gràcia 116 de  Barcelona. La obra está dirigida por Nuri Zubiri y  contará con 4 pases:  20:00 – 20:30 – 21:00 – 21:30.

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Se estrena en Lima “La última novela del Inspector Torres”


El próximo jueves 25 de mayo se estrena en Microteatro Lima un nuevo montaje de “La última novela del Inspector Torres“. Esta producción está dirigida por Jorge Robinet Benites y tiene como actores protagonistas a Óscar Yépez y Manuel Baca Solsol.

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Nuevo montaje de “Por favor”


El próximo miércoles 17 de mayo tendrá lugar en Barcelona un pase especial de la obra “Por favor”  en la sede de la Escola de Mijans Audiovisuals (EMAV). Este nuevo montaje está dirigido por Pep Doménech y es la segunda versión de esta obra que se lleva a escena en la ciudad de Barcelona.

 

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Cómo atraer público a tu obra de microteatro


Te cuento una historia que quizá conoces:

Eres actor, actriz o director y te hace ilusión montar una obra de microteatro. Cuentas con los recursos humanos, técnicos y artísticos. Así que te lanzas. Eliges la obra cuidadosamente. Presentas candidatura en una sala de microteatro. Resultas seleccionado. Preparas, ilusionado, la obra (ensayos, vestuario, maquillaje, atrezzo, escenografía, iluminación…), hasta que por fin llega el día del estreno. Y es un éxito total. Público, crítica. Esa noche, a penas puedes moverte por los pasillos de la cantidad de gente que se acerca a felicitarte. Estás en una nube. Al día siguiente, vuelves al teatro, feliz  porque tienes nuevas funciones por delante. Pero te encuentras con que sólo acuden 2 ó 3 espectadores a los pases. O incluso menos. ¿Qué ha pasado aquí?

¿Te resulta familiar esta historia? Por desgracia, sucede más veces de las deseadas. Si te ocurrió a ti, seguro que en ese momento te preguntaste: “¿Qué hemos hecho mal?” Pues la respuesta es que probablemente no hicisteis nada mal. Pero sí es cierto que hay algunas cosas que se pueden hacer mejor. Aquí van 4 sencillos consejos que te ayudarán a maximizar los espectadores de tu obra de microteatro:

1. Cartel (afiche) de la obra

Muchos espectadores asisten a las salas de microteatro sin saber qué obra van a ver. La asistencia a las salas de microteatro, a menudo, más cerca de ser una actividad social  (una excusa para encontrarse con amigos y tomar unas copas) que un actividad cultural. Un cartel (afiche) atractivo que llame la atención entre copas puede decantar la elección en el último momento.

2. Vestuario y escenografía

Escenografía, vestuario y atrezzo son, sin duda, los aspectos del montaje más costosos, tanto si lo medimos en dinero como en tiempo. Pero sugerimos que no los menosprecies. Al público no le gustan las soluciones de compromiso. Si tu montaje tiene una ambientación especialmente cuidada, la noticia correrá como la pólvora en el vestíbulo del microteatro. Y no tienes por qué gastarte mucho dinero. Es una cuestión de imaginación.

3. Fotos con el público

Anima a los espectadores a fotografiarse contigo al finalizar la función. Recuerda que el microteatro es una actividad muy social. La mayoría de las veces estarán encantados de hacerlo. Esas fotos irán a las redes sociales y servirán para animar a nuevos amigos a ver tu obra.

4. Redes sociales

Hoy en día, elaborar material promocional es muy barato. Sólo es cuestión de dedicarle un poco de tiempo. Abre una página en Facebook y en Twitter dedicada a tu obra de microteatro y aliméntala diariamente con fotos, vídeos, comentarios, etc. Conéctala con las redes sociales de la sala de microteatro y con las de tus amigos y conocidos. Te sorprenderá la cantidad de gente sabrá de tu obra en muy poco tiempo. Si tienes cuentas Blogger, WordPress o parecidas, no descartes crear también una página web. Da imagen de profesionalidad.

 

En fin. Que es una lástima que una buena obra -bien dirigida por el director y bien interpretada por los actores- pase desapercibida en un recinto de microteatro solo porque los vecinos de sala supieron atraer mejor al público. La próxima vez, ten en cuenta estos aspectos y empiézalos a trabajar desde el primer día. Verás cómo vale la pena.

Blog, Pensando en voz alta

¿Por qué nadie ha oído hablar de “Estocolmo mon amour”?


¿Por qué nadie ha oído hablar de “Estocolmo mon amour“?

Quizá la mejor manera responder a esta pregunta sea repasar el recorrido que ha tenido esta obra. Para ello hay que retroceder hasta el año 2003.

Escribí “Estocolmo mon amour” hace catorce años, cuando tomé la decisión de convertirme en dramaturgo profesional. Como me faltaban “padrinos” en el mundillo teatral, sabía que tenía que dar la campanada con un brillante primer golpe. Y así concebí “Estocolmo mon amour”. Como un golpe. La obra debía convertirse en mi particular “Reservoir dogs”, no tanto por sus semejanzas con la película de Tarantino como por el papel que deseaba que desempeñara en mi carrera.

Siguiendo el guión que se repite en las mejores biografías, lo siguiente que debía hacer era encontrar la productora que llevara “Estocolmo mon amour” a la cartelera y, de ahí, a la senda del éxito. Como sabía que nadie estaría interesado en leer el libreto de un autor novel, decidí montar yo mismo un pase de muestra en mi ciudad natal, e invitar a todas las empresas teatrales de la zona a verlo. Pedí ayuda a mis mejores amigos de la universidad y, gracias a la sorprendente implicación de todos ellos, conseguimos, tras largos meses de trabajos, alzar todos juntos por primera vez el telón de “Estocolmo mon amour”, en un pequeño teatro del barrio de Gracia de Barcelona. Al final no fue un pase, sino cuatro. Pero no importó demasiado. Ningún productor fue a verla.

Probé entonces el camino inverso. Y apunté más alto. Imprimí cientos de copias de “Estocolmo mon amour” y las envié a todas las productoras y compañías españolas que había en ese momento (o al menos a aquellas de las que tuve constancia en unos tiempos en que internet no estaba tan desarrollado como ahora). A todas las que pude, le  llevé yo mismo el libreto. Así recorrí muchos kilómetros. En algunos casos pude ver cómo, tras la respuesta amable de la secretaria, el libreto iba a encabezar una montaña de papeles, preocupantemente cerca de la papelera.

No recibí ninguna respuesta.

Se me ocurrió entonces ampliar horizontes. Así que traduje y adapté la obra al inglés y la envié (también con dossieres de papel, mediante correo postal) a todas las productoras británicas y norteamericanas de las que tuve conocimiento. Y el panorama se iluminó un poco. Recibí respuestas. Pero la mayoría de ellas para decirme que ésa no era manera de promocionar un trabajo. Fue más de lo que obtuve de las productoras españolas, ciertamente. Pero era muy poco. Y bastante decepcionante. La manera de hacer llegar obras a una productora anglosajona pasaba inevitablemente por tener un agente o representante en Reino Unido y Estados Unidos. Y eso era imposible para mi bolsillo, que estaba adelgazando a una velocidad asombrosa. Eso hizo que empezaran a surgirme pensamientos negativos. ¿Y si habían leído de la obra y no les habían gustado? ¿Y si “Estocolmo mon amour” no era tan buena como yo creía?

Habían pasado tres años y seguía estancado en la casilla de salida. Así que empaqueté “Estocolmo mon amour” y la guardé en un cajón para el resto de los tiempos. Fue entonces cuando escribí mi segunda obra, titulada “A mi manera”. Una obra visceral, en parte autobiográfica, lo suficientemente pequeña como para poder producirla yo mismo. Así que monté “A mi manera” y conseguí llevarla a la cartelera profesional. Y fue sólo en ese momento cuando me consideré por fin dramaturgo. Desde entonces, el camino ha sido duro, pero también bonito. He tenido la suerte de ver cómo algunas de mis obras llegaban a los escenarios. Y eso es lo máximo que puede pedir alguien que se dedica a escribir obras de teatro para el público.

Mientras tanto, todos estos años, “Estocolmo mon amour” ha dormido en un cajón.

Hasta que un buen día, no hace mucho tiempo, a un director argentino, Daniel Di Rubba, le llamó la atención aquel extraño título de mi currículum. Me pidió leer “Estocolmo mon amour”, y yo se la envié. Unos días después, Di Rubba me confirmaba que iban a comenzar los trabajos para poner en pie un montaje argentino de “Estocolmo mon amour”. La entrañable producción de Di Rubba llegó a representarse en la calle Corrientes de Buenos Aires y, posteriormente, de gira, por distintas ciudades de Argentina.

Sin conexión con este hecho, un año después, la casualidad hizo que el director de fotografía español, César Pujol Montegrifo, llegara a mi web buscando un guionista que le escribiera una escena dialogada para unas pruebas de cámara. Tras el afortunado episodio con Di Rubba, “Estocolmo mon amour” había salido de la oscuridad y el libreto lucía por primera vez en mi web, a disposición de todo aquel que quisiera leerlo. César Montegrifo lo leyó y decidió que aquel iba a ser el material con que debutaría como director de cine. Dicho y hecho. Un año después empecé a trabajar en la conversión de “Estocolmo” a guión cinematográfico. Y desde entonces hasta ahora, todo ha ido muy rápido. Actualmente, la película se encuentra ya en fase de post-producción y su estreno está previsto para finales de 2017. El largometraje cuenta con Antonio Garrido, Marian Aguilera e Ingrid García Jonsson como cabeza de cartel y todo hace pensar que llegará al gran público.

Y es en estos momentos cuando recuerdo que a penas nadie ha visto la obra de teatro. Al menos en España. El cine es una cosa y el teatro otra. Me habría gustado que todo hubiera ido de otra manera: que un productor se hubiese enamorado de ella, nada más verla, el día que la presenté en aquel pequeño teatro de Gracia, junto con mis amigos de la universidad. No por afán de dinero y fama rápidos, sino por el deseo sincero de compartirla con el público desde el primer instante. Parece que ahora se presenta una nueva ocasión, tras el estreno de la película. Me aconsejan que, aprovechando su lanzamiento en las salas de cine, dé carta blanca a la producción de un montaje teatral de “Estocolmo mon amour” en España. El primero. Su estreno oficial.

Y apuesto por ello. Pronto se abrirá el proceso para elegir productora. Y la elección está completamente en mis manos. No quiero para “Estocolmo mon amour” la productora más importante, ni la más grande, ni la más famosa. Sino la idónea. Una productora que reúna las cualidades de quienes creyeron en esta obra en el pasado: el atrevimiento de César Montegrifo, el cariño de Daniel Di Rubba y el entusiasmo de mis viejos amigos de universidad.

En homenaje y agradecimiento a todos ellos deseo que, dentro de unos años, sean muchas las personas que puedan decir que un día vieron en un teatro… “Estocolmo mon amour”.

Marc Egea

Barcelona, 25 de abril de 2017

 

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Supón


Begoña: Me has dicho que no te vas a enfadar. Vale. A ver cómo te lo cuento… (piensa un poco) A ver… (da con una idea) Vale. Supón que estoy en la calle intentando parar un taxi y no hay manera, y ya es tarde, y ya no quedan autobuses -no sé cómo narices voy a volver a casa-. Y supón que, cuando estoy a punto de cortarme las venas, pasa Eduardo con el coche y me ve. Me pita. Y me dice: “Ey, Begoña, sube, que te llevo a casa”. Supón que se me ha estropeado la cafetera. Y cuando estamos llegando a mi casa, se lo explico en plan drama -porque es un drama-. Y le digo: “Me dijo Susana que el otro día arreglaste una de estas, ¿verdad?”. Y le convenzo para que suba y le eche un vistazo. Supón que se pone  a manipular la cafetera y, cuando está abriendo el compartimento del nosequé, a mí se me vuelca el recipiente del agua que tenía que estar sujetando pero que se me resbala – suerte que no estaba caliente, el agua-. Y supón que claro, se le moja la camisa y yo le digo que se la quite, que se la seco -y yo también me tengo que quitar la mía porque también se me ha mojado-. Y le paso un poco una toallita por el pecho para secarlo. Y también me la paso yo porque yo también me lo he mojado. Supón que, no sé cómo, empieza a hacer mucho calor y mi sujetador vuela, y sus pantalones vuelan y acabamos allí, en el suelo de la cocina… bueno. (Se da cuenta de que su amiga se está enfadando mucho). No, no, me has dicho que no te ibas a enfadar. Joder Susana, no. (Susana está enfada) No quiero que te enfades. A ver… Vuelvo a empezar. Supón que Eduardo no es tu marido, que estoy en la calle intentando parar un taxi…

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Noticias

Versión de “Una buena abogada” en la Cadena Ser


El programa de radio “Teatro en las Ondas” de la Cadena SER ha dramatizado este mes una versión de la obra de microteatro “Una buena abogada” titulada “Un buen abogado“. La pieza está interpretada por los actores José Antonio Jiménez y Jesús González que anteriormente ya dieron voz a las adaptaciones radiofónicas de  “Yerma” de Federico García Lorca y “La cena de los idiotas” de Francis Veber.

 

Noticias

Dramatización en la Cadena SER de “A fuego lento”


El programa de radio “Teatro en las Ondas” de la Cadena SER ha dramatizado este mes el guión de la obra de microteatro “A fuego lento“. La pieza está interpretada por los actores José Antonio Jiménez y Jesús González que anteriormente ya dieron voz a las adaptaciones radiofónicas de  “Yerma” de Federico García Lorca y “La cena de los idiotas” de Francis Veber.

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Actuando

“NADA”, adaptación de “Cariño, es horrible”


Comparto una adaptación del monólogo “Cariño, es horrible”, que he hecho con mucho respeto y aprecio, al cual he titulado “NADA”.

En el monólogo he trabajado la contención de las emociones con la intención de mostrar la realidad de algunas mujeres.
Algunas palabras del texto original han sido sustituidas por la sutileza de un gesto. Gracias, Marc.

Estíbaliz Zearsolo

Noticias

Estreno en México de “And the Oscar should go to…”


Llega a México por primera vez un montaje de “And the Oscar should go to” bajo el título: “Y el Oscar es para…“.  La producción corre a cargo de Enrique Madrid y Juan Carlos Alcocer y cuenta con un reparto múltiple formado por: Lalo Arredondo, Ra Colmenero, Enrique Madrid y Juan Carlos Alcocer. Podrá verse hasta el día 15 de enero en la sala Teatro en Corto, en Moctezuma #76  (Coyoacán).

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Actuando

Diez minutos – Berenice Guillén


Esta guerra interna que proyecta el monólogo sobre si fue estúpido o valiente lo ocurrido acá.
¿Es que no quería ser victima de la lastima, o simplemente berreo como una vil pequeña? Todos manejamos las emociones de distintas maneras… esta fue la mía.

Berenice Guillén

Actuando

Narración de “Contra las cuerdas”


El otro día, grabé uno de sus textos. Aunque no la conocía, me ha parecido que su web es interesante y generosa, compartiendo recursos de calidad para actores que están empezando.
Este monologo me ha gustado mucho, y espero que también le guste mi versión del mismo.

Gracias y un abrazo.